"Hay destinos humanos ligados con un lugar o con un paisaje. Allí en
aquel jardín, sentado al borde de una fuente, soñaste un día la vida
como embeleso inagotable. La amplitud del cielo te acuciaba a la acción;
el alentar de las flores, las hojas y las aguas, a gozar sin
remordimientos.
Mas tarde habías de comprender que ni la acción ni
el goce podrías vivirlos con la perfección que tenían en tus sueños al
borde de la fuente. Y el día que comprendiste esa triste verdad, aunque
estabas lejos y en tierra extraña, deseaste volver a aquel jardín y
sentarte de nuevo al borde de la fuente, para soñar otra vez la juventud
pasada".